2 de febrero de 2018

 

 

Camucha Escobar: “Escribir es lo más cercano a la libertad que conozco”

 

Por Andrea Viveca Sanz

 

Rodeada de letras que la ayudan a levantar vuelo, Camucha Escobar despliega sus alas y siente la libertad que le dan las palabras para abrir un portal invisible en el que los sueños son posibles.

 

Con su pluma ligera se escapa a otras dimensiones, recorre escenarios reales e imaginados y, mimetizada con esos ambientes, presta su voz a personajes cargados de ambigüedades que luchan por sus ideales y que se cruzan entre líneas con otros que formaron parte de la historia de nuestro país.

 

En diálogo con ContArte Cultura, la escritora oriunda de Pergamino nos invita a caminar sus páginas, a adentrarnos en sus mundos de ficción y a acompañarla en la mágica sensación de volar con la imaginación.

 

—Supongamos que estamos frente a la primera página de una novela de la cual sos protagonista ¿Cómo te presentarías?

—Lo haría en una escena donde el lector quedase sumamente impactado. A mi modo de ver, las introducciones son fundamentales para despertar el interés de los lectores. Una buena introducción vale su peso en oro.

Si tuviese que elegir un personaje de mi primera novela, Tierra en Sombras, me gustaría ser María de la Cruz Montalvo. Ella se enamora de un ser desfigurado y ese hecho siempre me causó una gran inquietud. Los amores no consumados ni correspondidos de libros como Marianela, El Fantasma de la Opera o aún el terrible Heathcliff de Cumbres Borrascosas, me hicieron soñar despierta. Quería un amor así, pero con otro final, y fue un logro personal poder hacerlo.

El personaje que elegiría de Tu Rostro en el Fuego, mi segunda novela, sería el de Piedad Iriarte, una mujer sumamente desdichada y maltratada por la ausencia de amor maternal, pero con una entereza y convicción hacia la vida y rebeldía hacia las reglas impuestas que la transforman en un ser valiente y de gran corazón.

 

 

 

 

—¿Qué significado tiene la escritura en tu vida?

—Es mi motor, lo que le da equilibrio a mi cotidianidad, mi cable a tierra. A mi edad, cuando los pensamientos negativos andan dando vueltas o los demonios internos que uno tiene despiertan angustias, el escribir hace que me transporte a otra dimensión donde yo formo parte de esa magia, olvidando todo lo demás.

Escribir es lo más cercano a la libertad que conozco. Un mundo paralelo en donde puedo ser lo que yo misma imagino, es por demás de gratificante; no cualquiera se permite abrir ese portal casi invisible para soñar despierto. La magia de la escritura te permite dialogar en otros tiempos y con otros lenguajes, ser por momentos un niño, un hombre, una anciana, una mujer amada o despechada. En fin, lo que se te ocurra.

 

 

—Contanos qué elementos son fundamentales en tu espacio de trabajo.

—Tranquilidad, antes que nada. Detesto los ruidos, aún el de la música cuando estoy escribiendo. Me gusta encerrarme en la habitación y que nadie me moleste. Por eso cuando voy al campo, encuentro allí el lugar indicado para escribir. Entonces las ideas fluyen ininterrumpidamente.

 

—¿Cómo es el proceso de construcción de los ambientes en los que se mueven tus personajes?

—Generalmente ya tengo decidido dónde se va a llevar a cabo el desarrollo de la novela, entonces investigo las características geográficas y políticas. Hasta ahora escribo sobre otras épocas, así que también leo autores de ese momento más que nada para cuidar el vocabulario.

 

 

 

 

—¿Y cómo nacen esos personajes en tu imaginación y cobran vida propia?

—De alguna idea que me ronda. Después voy cambiando, armando, desarmando, creando nuevos personajes a medida que voy desarrollando la historia. A veces, no siempre, sé cómo termina. Mis personajes tienen que ser esencialmente ambiguos, me permito jugar con sus distintas facetas. Ricos en luces y sombras.

 

—¿Qué llevó a que sitúes tus historias en la tierra donde naciste?

—Las historias las ubico en mis pagos no sólo por el gran cariño que les tengo a estas tierras sino porque estos lugares fueron escenarios muy importantes en las épocas que describo:1836-1858. Antes de haber escrito mi primera novela, Tierra en Sombras, desconocía por completo el papel preponderante de estos escenarios a la hora de definir encuentros, batallas, luchas contra los indígenas, etc.

Pergamino es un lugar sumamente rico en conflictos además de ser estratégico a la hora de las luchas fratricidas. Me encanta investigar sobre nuestro pasado, además, ir descubriendo a tus antepasados en lo que investigas, a mi modo de ver, es muy emocionante.

 

—En tus novelas se observa un equilibrio entre acción y descripción ¿Lo lográs en forma conjunta o debés trabajar más en alguna de ellas?

—Debo trabajar más en las descripciones, sentimientos de los protagonistas y vocabulario. Los conflictos surgen sin ningún problema, pero a veces me dejo llevar por ellos, olvidándome de lo otro. Por eso cada escena, cada diálogo está muy trabajado. Soy extremadamente obsesiva con ello.

 

—”Tierra en sombras” se desarrolla en un tiempo de grandes divisiones y desencuentros ¿Por qué elegiste ese período para contar la historia?

—Porque el gobierno de Rosas fue un período clave en nuestra historia y, a mi modo de ver, uno de los más sangrientos. Los conflictos que se produjeron entre los federales y unitarios fueron terribles. La separación ideológica entre las familias amigas, entre los hermanos y aún entre el marido y la mujer, llegó a niveles impensados, como son las terribles muertes en manos de los Mazorqueros. En la segunda novela, Tu Rostro en el Fuego, relato la caída de Rosas y el avance del Ejército Grande. La tercera novela que sale en junio termina con la batalla de Cepeda y esta vez el conflicto principal es entre Buenos Aires y la Confederación y todo lo que ello suscita.

 

 

—¿Cuáles fueron las fuentes de inspiración para rodear de magia la vida de alguno de los personajes de “Tu rostro en el fuego”?

—Siempre es mi imaginación. Me encanta incluir ingredientes del realismo mágico o elementos fantásticos. Todo lo que es magia, hechicería o poderes sobrenaturales me atrae en demasía.

 

—¿Cuándo podrán los lectores contar con el último libro de esta trilogía?

—El último libro de la trilogía sale en junio. Ya está en Penguin Random House y la editora quedó muy conforme con él.

 

—¿Cuál es el sueño que hoy persigue Camucha Escobar?

—Seguir escribiendo y de ese modo llegar al alma de los lectores. Me encanta interactuar con ellos y recibir distintas opiniones sobre mis novelas. También disfruto viajar junto con mis compañeras escritoras de Giras Literarias a distintas partes del país.

 

 

 

 

María del Carmen “Camucha” Escobar

 

Nació el 1°de noviembre de 1961 en la ciudad de Pergamino. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nuestra Señora del Huerto. Estudió el Profesorado Nacional de Inglés, desempeñándose en como docente en la E.P. N° 50 y en el Colegio San José.

 

Comenzó a escribir en el año 2007, siendo desde entonces, acreedora de numerosos premios a nivel municipal, provincial, nacional e internacional.

 

También ha participado en distintas Antologías y publicó, junto con sus compañeros de taller, el libro “Sueños Liberados”.

 

Es autora de las novelas “Tierra en sombras” y “Tu rostro en el fuego”. Novelas ambientadas en la época de Juan Manuel de Rosas.

 

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Camucha Escobar Escritor